AQUELLO QUE FUIMOS - Momentos para discrepar

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sábado, 30 de noviembre de 2019

AQUELLO QUE FUIMOS

Aquello que fuimos llegó a mis manos avalada, únicamente, por el hecho de haber conseguido alzarse con el premio Amazon 2018. Y supuestamente, una obra que consigue dicho galardón, entre miles de trabajos presentados, debe tener un valor intrínseco en sí. De modo que, como es habitual en mi hábito lector, por lo primero que me interesé fue por conocer algo de la autora, de quien no conocía ni había leído nada anterior.
Pilar Muñoz Álamo, es psicóloga clínica de formación, y funcionaria de la Administración del Estado. Aficionada a la escritura desde su infancia, hoy se define como una mujer a la que le gusta poner el alma y el corazón en aquello que escribe, que busca sorprender, emocionar, concienciar y hacer vivir. De Aquello que fuimos —dice la propia autora— destaca tres elementos: reflexión, emoción e intriga. Reflexión para entretejer dos temas; emoción para remover al lector en lo más profundo, e intriga para entretener y enganchar.
AQUELLO QUE FUIMOS
Portada del libro
Fernando Gamboa, miembro del jurado Amazon, calificó la novela de "profunda, emotiva, muy bien pensada y elegantemente escrita".
De modo que, con esos mimbres, y la buena calificación y posicionamiento de la obra en el ranking Amazon, me predispuse a leer la obra. Y debo decir, para mi total asombro, y por primera vez en mi hacer como reseñista, que es una obra que no me ha gustado nada, que se me ha hecho indigesta y pesada de leer, y que sinceramente, creo que realiza un flaco favor al mundo de la mujer. Aunque evidentemente, esta es mi opinión, y para opiniones, los colores: las hay de todos los gustos y matices.
Normalmente esta es una reseña que nunca hubiera escrito, porque prefiero guardar mi opinión antes que hacer público que alguna lectura no me ha gustado, fundamentalmente porque soy escritor, y sé bien cuánto trabajo hay detrás de cada obra. Lo cual ya merece todo mi respeto y admiración, aunque no me guste. Pero, en este caso, he decidido saltarme mi propia norma porque he podido ver, en el blog de la autora, que ella no tiene ningún empacho en reseñar todas aquellas obras que no le gustan. Pero no solo reseñarlas, sino hasta en “poner a parir” a sus autores, descalificándolos de modo tan grosero que uno llega a preguntarse si es que esta mujer tiene tan alta consideración de sí misma que ha decidido situarse por encima del bien y del mal.
Aquello que fuimos tiene en Amazon cuarenta valoraciones. Y de ellas, tan solo una negativa que no quiero privarme de transcribir literalmente: “No me ha gustado nada. Pero nada de nada. Leo mucho y no suelo hablar así de ningún libro porque me parece que el arte de escribir es de lo más complicado que hay. Pero sinceramente, los personajes no tienen ninguna consistencia. A los personajes nos los tenemos que creer, y resulta que en esta obra todo es justificable; que violen a una chica y su hermano la mienta haciéndose pasar por él (y que la chica lo acepte y se enamore, exculpando así la mentira y la violación), que te encarcelen por drogas y te dediques a tener hijos sin pensar, pero realmente el libro considera que tu eres la víctima. Lamentable y terrible mensaje para las mujeres. Espantoso”.
Y para los hombres, añado yo. Una trama que pretende ser actual: tratar sobre las graves lacras de la violencia de género y el concepto machista de la sociedad, se convierte en un apaño inverosímil de sufrimientos y perdones, con diálogos que pretenden filosofar, cuando no pontificar, sobre esas situaciones, y en realidad son de una ñoñez que aburre, abruma y hasta mosquea, pasando de reflexiones o monólogos de supuesta madurez, a conversaciones y confesiones a través de Facebook de una absoluta inmadurez típica de adolescentes.
En fin, para qué seguir, una obra que no solo recomiendo no leer, sino que además me parece el contra paradigma del compromiso ético y social que debe guiar a cualquier escritor. Consumismo barato para lectores poco exigentes. Y no hay más que reseñar.

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