GUERRILLEROS (La Mancha, 1808-1823) - Momentos para discrepar

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jueves, 15 de octubre de 2015

GUERRILLEROS (La Mancha, 1808-1823)

GUERRILLEROS (La Mancha, 1808-1823) Guerra de la Independencia
GUERRILLEROS
(La Mancha, 1808-1823)

Serie "España en Guerra" (1)

La Guerra de la Independencia española ha sido generalmente contada desde la historia de los "grandes hombres" que la forjaron; episodios, sin duda, sin los cuales sería imposible comprender y aceptar el presente real de cada pueblo y nación. Pero junto a esa "HISTORIA" en mayúsculas, siempre corrió paralela una "historia" en minúsculas que suele trascender a los múltiples textos insertos en tratados, manuales y enciclopedias. Guerrilleros pretende rendir homenaje a esas pequeñas "historias personales" de aquellos hombres, héroes para unos y bandoleros para otros, que participaron en la Guerra de la Independencia española; "guerrilleros" que pudieron pergeñar, primero la derrota de las tropas napoleónicas en Bailén, gracias a su levantamiento al paso de las mismas por la Mancha, y posteriormente, la oposición y la guerra "al francés" tras la terrible derrota de Ocaña sufrida por la ejércitos aliados contra Napoleón. "El contrabandista" "Chaleco"; "Francisquete"; hijos de una tierra mísera y olvidada —La Mancha— que con su sangre y sufrimiento escribirían la "historia" en minúsculas que no trascendió.
Esta novela pretende recordar la historia (Guerra de la Independencia) tal y como aconteció en el ámbito de la Mancha, y rendir un homenaje a aquellos guerrilleros manchegos que hicieron posible este final.
Guerrilleros, un libro sobre la Guerra de la Independencia Española contada desde la "historia personal" de sus protagonistas, héroes para unos y bandoleros para otros, pero siempre guerrilleros.
Mariano Velasco Lizcano pretende con este libro "Guerrilleros" traerte una visión cercana y humana sobre la Guerra española contra Napoleón, una primera novela histórica, de la colección "España en guerra".

Razones para leer la obra:
  • Un libro que explica la Guerra de la Independencia, desde la visión de sus protagonistas.
  • Una "HISTORIA" en mayúsculas, realizada a base de investigación, documentación y estudio.
  • Una "historia" en minúsculas que describe las vidas pasionales de los "guerrilleros".
  • Un trabajo que te atrapa en el amor que el autor siente por su tierra y sus gentes, sus tradiciones y su idiosincrasia, llena de testimonios, trabajo y estudio de archivos, legajos, manuales y enciclopedias.

A MODO DE INTRODUCCIÓN A LA OBRA

Dicen que Flaubert se dedicó exclusivamente a crear su Madame Bovary durante un periodo de cinco años escribiendo una media de seis horas diarias. Recuerdo que cuando leí esta cita, pensé que el escritor habría que ser de una pasta muy especial para poder soportar durante tanto tiempo esa presión… O estar absolutamente convencido de que escribir esa obra era su destino final. Por eso, cuando por fin me decidí a escribir esta novela, llevaba años pensando en ello. Siempre demoré su comienzo, simplemente por miedo a enfrentarme a ese trabajo que dudaba si sabría acabar. Y ahora, cuando me hallo inmerso en su escritura, todos mis recelos anteriores se acrecientan sobremanera: su exigente entrega me pesa como una losa; pienso y vivo para ella, en todo momento. Me desvela, me produce insomnio, hace que vea todas las cosas cotidianas desde el trance de su argumento y en su relación. Me tiene francamente obsesionado; y no sé si es por el miedo que me produce escribirla, por las dudas que tengo sobre si la podré acabar, o cuál será en realidad la verdadera razón que me produce tanta zozobra. Lo cierto y verdad es que busco cualquier excusa y pretexto para alejarme de sus páginas, aunque sólo sea por unas horas. Y es que mis pensamientos están desordenados, no consigo escribir una hoja que resulte fruto exclusivo de mi imaginación, lo que me lleva a adentrarme, una y otra vez, en el campo de la investigación. Paso horas y horas entre lecturas, pesquisas y tomando notas. Y así calmo mi ansiedad en la convicción de que voy avanzando. Pero luego se presenta la obstinada realidad: hay que clasificar todo ese material, y ponerse a escribir en un intento de novelarlo. Y eso son momentos de sufrimiento y dolor.
 * * *
 He culminado los primeros capítulos: los he leído, releído y corregido una y otra vez. Y al final, de forma un tanto sorprendente para mí, descubro que la novela va tomando cierta forma: muy lentamente, despacio, con mucho trabajo y mucha investigación. Pero avanza. Y el ser consciente de ello me produce como una gozosa satisfacción: porque ahora siento la seguridad de que seré capaz de concluir este reto que un día me forjé y que eso significa que habré sido capaz de dar el salto a escribir en un género literario —la novela histórica—, que me parecía imposible de alcanzar. Así que inexplicablemente ya proliferan en mi mente las ideas para trabajos posteriores. Aunque sé que ahora debo ocuparme de éste, que no puedo diversificar los esfuerzos, que he de centrarme exclusivamente en el trabajo actual. Y creo que las claves se concretan en dos aspectos: uno, definir claramente a los personajes; buscar el adecuado tono de narración y acertar a describir con ellos la histórica situación. Dos, utilizar un narrador omnisciente para poder hacer avanzar los sucesos de la historia real. De este modo, aunque el recurso al narrador omnisciente quizá no sea el mejor, el resultado podría ser una novela aceptable escrita con veracidad. Esta es, pues, una novela histórica que pretende haber sido documentada en profundidad. El hilo conductor, por tanto, no puede ser otro sino la propia cronología. Hechos reales que han sido reflejados de forma fidedigna, empleando para ello no sólo la voz del narrador omnisciente, sino fragmentos literales de las cartas y escritos de aquellos que fueron sus principales protagonistas. La recreación literaria de sucesos específicos (motines, vivaques, batallas) y de los personajes que los fomentaron o posibilitaron se hace recurriendo a la narración en primera persona en forma de diálogos de los propios personajes. Con ello se intenta dar ese baño literario y creador que toda novela debe aportar. El acierto de haberlo conseguido o no ya es materia que sólo el lector puede juzgar.
 * * *
Es cierto que la investigación es un trabajo arduo, aunque en ocasiones pueda llegar a resultar especialmente esperanzador. Arduo porque suele resultar interminable: unos documentos te llevan a otros; unas conclusiones que parecían definitivas, resultan refutadas a la luz de nuevas fuentes; capítulos que considerabas terminados, vuelven a necesitar ser revisados y enriquecidos ¡Es como un trabajo inacabable que se acrecienta por la facilidad que posibilitan las nuevas técnicas de investigación! Pero el resultado merece la pena y suele resultar muy enriquecedor. La historia, como hilo conductor, se convierte en algo tan real que pasa a configurar como un personaje más de la trama, siempre omnipresente en toda la narración. De este modo el hipotético y futuro lector no sólo podrá tomar conciencia de la vida y motivaciones de aquellos que dan título a esta obra: los guerrilleros manchegos en la Guerra de la Independencia; sino que además tendrán la posibilidad de alcanzar un conocimiento verosímil de cuanto aconteció en aquellos oscuros años en este territorio manchego en particular ¡Un resultado añadido que en principio no constituía ningún objetivo esencial! Pero la literatura es así, y tiene ese don especial, el de poder alcanzar con ella expectativas y resultados que no esperabas lograr… ¡Muy generosa, pues, resulta su dedicación!
 * * *
El trabajo ha concluido. Y me parece como si todo él estuviera cargado de materia inerte, de restos de escombros de investigación e historia con poco valor en lo que respecta a ese aspecto literario cual es el de crear. Pero lo cierto es que esos escombros no se han vertido aquí con la única intención de llenar los huecos o vacíos y terraplenar, sino que lo han sido para ser manejados por inquietos, curiosos e interesados en estos temas de modo que puedan servirse de ellos según su propia necesidad. Porque todos tienen vida propia, y por tanto su propia utilidad. Y al igual que se utilizan los caminos, los atajos y las calles que fueron conformados por los hombres con su quehacer y pisar, con su sufrir y gozar, así pueden ser utilizadas estas páginas: en el ánimo de «caminarlas» en aras de lo que ellas encierran de conocimiento y aportación; o quizá tan solo «pasearlas» en busca de una mera distracción. En todo caso, con cualquiera de ellas o con ambas formas de «andarlas», para mí ya habrán cumplido su función: la de ayudarnos a conocer y comprender un poco mejor nuestra manera de ser y nuestro pasado ancestral.  

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