SIROCO - Momentos para discrepar

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miércoles, 3 de julio de 2019

SIROCO

Reconozco que una de las cosas más difíciles en cualquier trabajo creador consiste en elegir el tema en cuestión; esto es, sobre qué se va a escribir y lo que no es menos importante, si este tema suscita interés de investigación. Y puedo asegurar que en ocasiones esta cuestión puede ser capaz de sacar de sus casillas a cualquier escritor. Porque son muchas las ocasiones en que pese a intentarlo la inspiración no llega. Son esos momentos en los que todo parece banal y falto de interés. Es en cierta medida, el momento anticreador, aquel en el que lo que conviene hacer es plegar las velas y esperar a que soplen mejores vientos, aquellos más propicios al hecho creador. Pero otras veces, en cambio, la inspiración llega de cualquier modo, casi, casi, sin esperarla. Tanto que llegas a preguntarte si es ésta en realidad la inspiración que buscabas o necesitabas. Pero en esos momentos lo que conviene es no dudar, agarrar la idea con ahínco y después pasar a la fase del “quiero comenzar”, esa predisposición para iniciar un nuevo proyecto que garantiza la confianza de contar con la voluntad necesaria para realizarlo.
Siroco ha nacido así, en un momento de inspiración que como un rayo acudió a mi mente presentándome la visión clara de un camino que podía seguir.
SIROCO Serie ESPAÑA EN GUERRA (5)
Portada y contraportada SIROCO - Serie ESPAÑA EN GUERRA (5)
Creo que pretender escribir novela histórica implica dos premisas básicas que considerar: una, conocer bien el momento histórico sobre el que se va a tratar; dos, trasladar al lector los datos clave que le permitan "situarse" y comprender el contexto donde se desarrollará la acción. Sin estos condicionantes previos no puede existir una verdadera comprensión histórica del texto literario que vamos a tratar.
Las técnicas para conseguir estos objetivos suelen variar de unos autores a otros. En mi caso todo pasa por una exposición histórica en el tiempo que permita comprender el porqué ¿Por qué estábamos en África? ¿Por qué guerreamos allí? Remontarnos hasta la Edad Media, hasta el mismo momento en que en la torre fortaleza de Santa Cruz de Mar Pequeña ondeó por primera vez el pendón de Castilla en las tierras africanas ayudará a concretar este fin. Como también ayudará el rememorar las guerras africanas del siglo XIX, hasta el Tratado de Wad Ras, auténtico casus belli que posteriormente justificaría nuestra presencia en el territorio ifneño colonial. Las primeras páginas de esta obra, escritas a modo de introducción histórica, estarán dedicadas a conseguir este fin.
Soy consciente de romper con ello una línea editorial que ha sido constante en los cánones de la novela histórica. Y que probablemente esta forma de hacer encontrará alguna crítica en el mundillo editorial. Pero no importa, porque en este caso el fin justifica los medios. Y el fin no es otro que conseguir que el lector pueda adentrarse en la lectura con un conocimiento histórico básico que le permita comprender por qué estuvimos en Ifni, y qué hacíamos allí.
***
A veces, cuando ya se tiene una idea clara sobre aquello de lo que se quiere escribir, las complicaciones pueden surgir durante el proceso del desarrollo de la obra; esto es, cuando pretendemos concretar la idea para hacerla literatura. Porque puede ocurrir entonces algo extraño: que el resultado que se va obteniendo no concuerde con la idea original. Y es que en no pocas ocasiones, trama y evolución posterior pueden llegar a cambiar la propia idea original.
Pues algo así me está ocurriendo con esta obra en cuestión. Y es que de la idea que tenía preconcebida en un principio, su desarrollo posterior está cambiando todos los cánones de la historia, hasta hacerla casi tomar su propio curso de una manera impersonal; quiero decir, de una forma casi independiente a mi voluntad como autor.
Lo que viene a poner de manifiesto que las obras literarias son como entes con vida propia, en las que uno sabe cómo las inicia, pero nunca sabe cómo las acabará. Y en este caso son los propios personajes los que parecen querer tomar el control sobre sus propias vidas para ir desbrozando una serie de andanzas personales que en su imbricación consiguen el logro de configurar una trama independiente a la voluntad del autor.
Las preguntas que me surgen en este caso no pueden ser otras que las de ¿qué debo hacer? ¿Cómo debo seguir?
Entiendo la vida como una forma de fluir en dirección hacia el propio destino. Todo lo que ocurre tiene un sentido. Y sucede porque las cosas que pasan son el medio —el flujo— para recorrerlo. Eso es lo que yo creo. Por tanto, si en la elaboración de este trabajo los personajes del mismo parecen tomar vida propia y trazar su propio camino, no me queda otra que dejarlos avanzar en busca de su destino. Negarme a ello resultaría contrario a mis propias creencias y a mi propio ser. Así que en esta tesitura me encuentro: iniciando el tránsito de unos nuevos caminos —los de mis propios personajes— sin saber siquiera dónde me llevarán. Difícil tesitura que aún no sé cómo concluirá.
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Leo algunos testimonios de aquellos veteranos que estuvieron en aquella "guerra olvidada" cuál fue la guerra de Ifni. Son testimonios patéticos y desgarradores de unos hombres —ancianos y abuelos en la actualidad— con un único nexo común: su baja condición social y poco o nula preparación cultural en los precisos momentos de su recluta, algo que sin embargo no les eximió de ir a morir por aquella Patria que sin embargo les había negado elemental derecho a una vida digna: analfabetos y muertos de hambre en muchos casos, constituían sin embargo un buen sustrato de "carne de cañón". Y como tal fueron tratados con una prodigalidad insensata: la sangre española pudo regar así, otra vez, el suelo marroquí. Pero ¿para qué?, es lo único que aún les cabe preguntarse, hoy, tantos años después. Reconozco que me estremecen estos recuerdos; que después de leer centenares de páginas sobre aquel episodio de la historia española con el solo fin de documentarme, estos testimonios de vida han supuesto como una letanía que me ha desgarrado el alma: campesinos, jornaleros, gente pobre arrancadas a la gleba, para llevarles a morir bajo el testaferro de una madre Patria que, salvo dejarles nacer para vivir sojuzgados, ninguna otra cosa había hecho por ellos. Aunque tampoco lo hizo en el momento en que les requirió su ardor guerrero: sin prácticamente instrucción militar, con nula preparación de combate, pésimamente alimentados, fueron lanzados a esas montañas en tierra de nadie a combatir con hombres que estaban en su terreno, que conocían cada obstáculo, cada pliegue, cada falla, cada argán y cada chumbera; hombres que luchaban con la convicción ideológica y religiosa de limpiar su suelo patrio de extranjeros "infieles"; hombres cuya cultura nómada de nacimiento les hacía recorrer y vivir esas montañas cada día de su vida, que amaban más la compañía de un fusil que la de sus propios hijos. Y éste era el enemigo que nuestros campesinos españoles tenían que combatir en la peor de las condiciones ¡Cuánta sangre generosa e inútil derramada!
Es cierto que se ha escrito mucho sobre ellos, unas veces con más y otras con menos acierto. Este trabajo que ahora pergeño pretende recoger una pincelada más de aquella epopeya; aunque dudo que pueda ser capaz de transmitir tanto sufrimiento. Porque la distancia en el tiempo es como un bálsamo que suaviza los hechos. Me temo, por tanto, que solo serán unas páginas más a añadir a la literatura histórica del momento; unas páginas incapaces de ofrecer el merecido reconocimiento que debemos a aquellos hombres: a los que lucharon y volvieron, y a los que lucharon y no volvieron.
Sirvan, por tanto, como merecido homenaje a su esfuerzo y sacrificio, testimonio —otro más— de un episodio oscuro que se tapó con sangre sin pedigrí, ingenua e inocente, algo que siempre ha sido y será consustancial a todas las guerras habidas y por haber.

Biografía

Vine al mundo en Alcázar de San Juan, el año en que los soviéticos acabaron con el alzamiento popular en Hungría, y en el mes en que se inauguraron los Juegos Olímpicos de Melbourne, los primeros de la historia que se celebraban en el hemisferio Sur. Sin duda en este lugar de La Mancha, en vez del calor que reinaría allí, haría mucho más frío y quizá lloviera y tronara para hacer honor a Santa Bárbara, patrona que se corresponde con el día en que nací. La verdad, no fue un mal año.
Desde luego debieron de pasar muchas lluvias y muchos fríos hasta que sentí la llamada que me permitió escribir algo razonable por primera vez. Fue un artículo de opinión que publicó la prensa local y que aún hoy, todo hay que decirlo, me sonroja leer. Porque la verdad es que en aquel entonces lo que yo quería era escribir novelas y cuentos, y en el intento, lo que son las cosas, varios de ellos merecieron el reconocimiento de algún galardón. Y así pasó el tiempo hasta que un buen día desperté a la contemplación del Medio que me rodeaba, lo que me llevó directo hasta el mundo de la investigación. Como correlato llegó la Universidad, la licenciatura, y una Tesis doctoral que alcanzó el Premio de Investigación a Tesis Doctorales del Consejo Económico y Social de Castilla La Mancha, en el año 2002.


Entrevista a Mariano Velasco, autor de la novela 'Siroco'

Noticias desde El Rincón de Sidi Ifni: escrito por Pablo Vázquez Ramírez; sábado, 6 de julio de 2019.
Entrevistamos a Mariano Velasco, autor prolífico que tiene en su haber libros de temas tan diversos como la historia, la ecología y la política. Su última obra titulada "Siroco", disponible ya en Amazon, se compone de varias partes: una introducción histórica, el mundo rural de la posguerra española y la Guerra de Ifni.
Según nos cuenta, "Siroco constituye la quinta y última entrega de la serie “España en guerra” que inicié con el propósito de reflejar las más importantes contiendas en la época de la modernidad histórica española: Independencia, Cuba, Marruecos, Guerra Civil, y por último Ifni".
Autor de numerosas obras, dispone de un blog llamado Momentos para discrepar, en el que refleja el desarrollo de su actividad literaria e investigadora, con artículos de variada temática y en el que se puede consultar su catálogo de libros publicados.
MARIANO VELASCO LIZCANO
Mariano Velasco Lizcano
Mariano, ¿desde cuando escribes?
Podría decir que desde siempre, pues mis recuerdos de infancia me retrotraen a tiempos escolares en los que disfrutaba especialmente con las tareas de redacción. Así que pienso que mi relación con la escritura es algo casi genético. Pero si he de concretar, podría considerar que esta ilusión comenzó a tomar carácter más profesional desde el inicio de los años 90, cuando comencé a escribir artículos y colaboraciones asiduas en los medios de comunicación comarcales y provinciales de Ciudad Real.
Sobre qué temas escribes ¿cuál es el género en que te encuentras más cómodo?
Mis temas preferidos son la historia, la ecología y la política, por ese orden, además. De modo que donde más cómodo me encuentro es en la novela y el cuento o la narrativa breve con el fondo temático de la historia. Aunque también me seduce mucho el artículo de opinión.
¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas? ¿Cuánto dura tu proceso de documentación?
Mi proceso creador se basa siempre en una idea que puede surgir de la forma más anecdótica o inesperada. No planifico por tanto la obra, comienzo a desarrollar la idea y dejo que ésta avance sola. Ahora bien, es cierto que escribir con un trasfondo histórico exige un arduo proceso de documentación que puede prolongarse durante años. En cualquier caso, ninguno de mis trabajos de novela histórica, ha bajado de un lapso de un año en el proceso de documentación. Algunos casos, como Mancha Roja han necesitado cinco años de documentación.
¿Algún escritor que admires en especial? ¿Alguna novela que te haya marcado?
Me considero lector empedernido, por tanto, son muchos los escritores que admiro. Pero si tuviera que hacer alguna mención especial, diría que Miguel Delibes marcó mucho mi admiración por el escritor; su perfecto castellano y la exaltación de la naturaleza y el mundo rural supuso un antes y un después en mi propio hacer. También Azorín, con su maestría descriptiva, es otro escritor fundamental en mi proceso de formación. Novelas que me han marcado especialmente… Tal vez Diario de un cazador y Las Ratas de Delibes, y actualmente me ha gustado mucho Patria de Fernando Aramburu.
Bien, pasemos a hablar de Siroco, tu última publicación ¿te has basado en hechos reales para escribirla?
Siroco constituye la quinta y última entrega de la serie “España en guerra” que inicié con el propósito de reflejar las más importantes contiendas en la época de la modernidad histórica española: Independencia, Cuba, Marruecos, Guerra Civil, y por último Ifni; aunque siempre desde la perspectiva en que pudieron verlas sus más ignorados protagonistas, aquella recluta obligada que era sacada de sus pueblos para enviarles a morir en pro de unos supuestos “valores patrios” que ellos desconocían. De modo que el fondo histórico de Siroco, como el de las otras entregas de la serie, siempre se ha basado en la realidad.
¿Cómo está estructurada la novela?
En tres partes bien diferenciadas; una especie de introducción histórica a través de los primeros capítulos destinada a situar al lector en el contexto; una primera parte ambientada en el mundo rural de la España de posguerra, y una segunda parte centrada totalmente en Ifni y en el conflicto bélico colonial. Por tanto, Siroco, en su resultado final, es uno de esos ejemplos que he descrito anteriormente, de cómo surge la idea y ésta va cambiando a resultas del desarrollo de la propia trama. La idea inicial fue describir el breve conflicto bélico, aunque intenso y letal, que pudo vivirse en ese territorio. Sin embargo, sus propios personajes me llevaron a la necesidad de tener que describir los años previos que abocaron a que el protagonista acabara allí.
En el caso de Siroco ¿has encontrado dificultades durante el proceso de documentación?
El caso de Siroco ha sido una de esas casualidades fortuitas que, sin esperarlo, me han facilitado extraordinariamente el proceso de documentación. Fue en una de las primeras búsquedas en la red que me encontré con El Rincón de Sidi Ifni. A través de esta página pude recopilar, artículos, bibliografía, conocimientos directos, anécdotas de quienes estuvieron allí. Después, al contactar con Pablo Vázquez, su administrador, ya todo fue una sucesión de apoyo y estímulo y todo tipo de información. Él me ayudó a contactar con Manuel Jorques, y con la ayuda de ambos pude compilar toda la información que Siroco necesitó. Mi agradecimiento hacia ellos es inmenso, y me duele profundamente el grave proceso de enfermedad que en el momento de escribir estas líneas está sufriendo el señor Jorques. Desde aquí, mi mayor sentido de reconocimiento y agradecimiento. No es frecuente encontrar personas así.
De los personajes ¿hay algunos con los que te identificas especialmente?
Los personajes principales se corresponden con personas reales unidas con mi persona en vínculo familiar. Si bien, es cierto que algunas de las situaciones se han alterado en aras de la trama literaria, y en otras son fruto de mi pura imaginación. También, al igual que los nombres, he cambiado parte de la cronología de la saga familiar protagonista de la novela. Pero en lo fundamental, por los personajes de Siroco corre mi sangre.
¿Tienes otros proyectos en mente?
Creo que moriría, metafóricamente hablando, si no tuviera otros proyectos para continuar. Ahora trabajo en una serie de alternativas que tienen en el bandolerismo y la violencia su centro de atención, aunque visto siempre desde la perspectiva de su momento histórico: carlistas, bandoleros, desertores, prófugos; gentes maltratadas por la vida que hicieron de la violencia su tabla de salvación.
¿Algún consejo a los nuevos escritores?
Que aprendan a prescindir de la necesidad del éxito y el reconocimiento; es el más nefasto de los sentimientos, capaz de anular al futuro escritor. Que escriban porque les gusta, les divierte, lo pasan bien, o porque es parte consustancial de su vida. Pero que dejen de esperar. Y esto no es fácil de conseguir. Después, lo que llegue, si es que ha de llegar, que lo disfruten plenamente.

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